13 de febrero de 2011

Las Cifras del Militarismo en Colombia

A continuación encontrará apartes del documento “Militarismo en América” realizado por Pere Ortega y Juan Sebastián Gómez del Centro de Estudios por la Paz J.M. Delás, de Justicia y Paz de Barcelona, con el soporte de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo editado en diciembre del 2010 (Cortesía de Sergi Nuss).

El Plan Colombia: Colombia es uno de los países que más dinero recibe de Estados Unidos  para proyectos militares o de seguridad. En este aspecto, es el país que destaca como el más fuerte aliado de los EE.UU. en Sudamérica. De hecho, Colombia es el único país del continente que apoyó la invasión de las tropas norteamericanas y aliadas en Irak y Afganistán. Colombia recibe el apoyo unánime de los EE.UU. a través del más ambicioso plan de cooperación militar nunca antes destinado a una nación latinoamericana
El Plan Colombia ha dado unos resultados catastróficos. Con la excusa  de acabar con el cultivo de la coca, desmantelar los cárteles de la droga  y aportar seguridad interna al país, mediante la fumigación y una creciente militarización de amplias zonas, se expulsaron cerca de 380.863 familias de sus tierras en 2008. Sorprende que la cifra de 2008 sea similar a la de 2002, año en el que se registraron 412.563 expulsiones de personas.
A esto ha de sumarse el problema de la proliferación de grupos de paramilitares, pues no pasa semana sin que se conozcan nuevos asesinatos y expulsiones de campesinos en la guerra sucia que practican éstos en beneficio de multinacionales como la Chiquita Brands o la Drumond, terratenientes dedicados a la ganadería y el cultivo de la palma africana para la producción de agro combustibles; o su constatada colaboración en operaciones militares con el ejército colombiano. Los terratenientes y las grandes empresas han sido los principales beneficiarios de este Plan, puesto que han acabado ocupando grandes extensiones de tierra, unas  5,5 millones de hectáreas, equivalentes al 10% de la tierra agropecuaria  del país antes en manos de los campesinos. En diez años la producción de palma africana ha pasado de 145.000 hectáreas a 300.000 agravando las problemática socioeconómica de los medianos y pequeños productores. Mientras tanto, en los doce años transcurridos desde el inicio de la supuesta lucha para erradicar la coca, este cultivo continúa siendo una de las principales fuentes de ingresos de las partes enfrentadas y el principal producto que engorda el PIB colombiano.
Los 465 millones de dólares que en 2010 el gobierno  de Barack Obama entregó, servirán para continuar aumentando la ayuda militar de EE.UU. Estos hechos frenan el necesario proceso  de resolución del conflicto social, político y armado que vive Colombia. Además de mantener el desigual estado de las cosas, al evitar y no enfrentar las causas políticas del conflicto ni los factores que continúan desestabilizando el país y la región, abriendo el camino a futuros enfrentamientos entre países.

Las bases militares de EE.UU. en América Latina: Si algo llama la atención en el análisis sobre las características y desarrollo militar en la región, son las numerosas bases militares norteamericanas existentes en el continente. Un elemento que caracteriza a EE.UU. como potencia son las más de 700 bases e instalaciones militares con los que cuenta en el mundo. Cerca de una veintena de éstas están en América Latina. La lista la encabeza Colombia con siete bases y dos instalaciones en Cartagena (Mar Caribe), Larandia (Caquetá, al sur del país), Tolemaida y Palenquero (en Cundinamarca, en el centro), Málaga (Pacífico), Apiay (Meta), Malambo (Atlántico), y otras de las cuales ya disponía, como Tres Esquinas (Amazonia).
A todas estas bases se ha de añadir una nueva base militar que está en construcción en el norte de Colombia, en el departamento de la Guajira, en la frontera colombo venezolana. Esta base contará con la participación de soldados norteamericanos (de 800 a 1.000), además serán activados seis batallones de aviación, dos en la frontera con Venezuela, según el convenio militar suscrito entre el gobierno de Álvaro Uribe y Estados Unidos.

El Gasto Militar en América Latina: Colombia es, con un 3,7% respecto del PIB, el país con el gasto militar más alto. Esto tiene una explicación en el hecho de que Colombia vive un conflicto interno de dimensiones de guerra civil con dos importantes grupos guerrilleros, el ELN y las FARC. Según informes de Naciones Unidas sobre los estándares internacionales en gasto militar, se recomienda no superar el 1% del PIB. Además, superar el 2% se considera una tasa de país militarizado y hacerlo más de un 4% supone ser un país altamente militarizado. Según estos estándares, en América del Sur solamente Argentina y Paraguay son los países de la región que se pueden considerar no militarizados, mientras que superan el 2% Colombia, Ecuador y Chile.

INDICADORES DE MILITARIZACIÓN EN COLOMBIA
  • Es el país de América Latina que tiene los indicadores de militarización más altos.
  • Dedica al gasto militar un 3,7% del PIB, muy  superior a la media latinoamericana (1,9%), superando a países como Chile, Venezuela y Brasil.
  • Tiene 6,5 soldados por cada mil habitantes
  • Realiza importantes compras de armas (549 millones de dólares entre 2005-2009)
  • Mantiene un grave conflicto armado interno con grupos guerrilleros (que llegan a alcanzar alrededor de 3.500 guerrilleros)
  •  Actúan grupos de paramilitares (que alcanzaron la cifra de 144.000 paramilitares) que provocan una gran inseguridad interna
  • Tiene un alto índice de violaciones de los derechos humanos como lo demuestra que existan en el país entre 3,3 y 4,9 millones de desplazados, siendo el segundo país del planeta después de Sudán en este indicador.
  • En el índice global de paz ocupa el lugar 138 sobre 149 países y el lugar 26 en derechos humanos, el más bajo de toda América Latina.
  • Hay entre 8.000 y 11.000 niños soldados que participan en el conflicto. Existe violencia sexual habitual y sistemática contra las mujeres y es uno de los territorios del mundo con más presencia de minas antipersona.
  • Es el tercer receptor de ayuda económica militar de EEUU en el mundo tras Israel y Egipto.

No deja de sorprender que los gastos en materia militar sean tan elevados, mientras se abandonan otros de interés público y que se sigan desconociendo las verdaderas causas de la inseguridad en la región, como la proliferación de cárteles y grupos que se benefician del contexto de militarización actual en la región. Para hacer frente a las desigualdades en América Latina se necesitan muchos recursos. Dedicar una parte importante de los recursos al gasto militar es derrochar y fomentar un militarismo que va en menoscabo del necesario desarrollo humano, a la vez que puede generar rivalidades y fomentar conflictos entre países. En cambio, la reducción de los presupuestos militares, la disminución de las compras de armas y de las fuerzas armadas ayudaría a aligerar las tensiones y a establecer medidas de confianza entre los países de la región. Compartir la seguridad es mucho más barato que armarse hasta los dientes. Es alejar el peligro de conflictos, liberar recursos para el desarrollo humano de la población y ayudar a la reducción de las desigualdades para conseguir una sociedad más equitativa.